Predicciones Oscar 2016 por Luis Bond en C de Cine Por Globovision

¡Muchas gracias a Jorge Roig y su equipo por la invitación a C de Cine por Globovision para compartir mis predicciones de estos premios ‪#‎Oscar2016‬ , fue un placer acompañarlos! Pueden ver la entrevista completa en el siguiente enlace:

Predicciones Oscar 2016 por Luis Bond en C de Cine Por Globovision

Predicciones del Oscar 2015

¡Hola a todos!

Por acá les dejo mis predicciones para esta edición del Oscar 2015:

nominaciones-premios-oscar-2015
Mejor Película: Boyhood, por el experimento narrativo y de producción de rodar durante 12 años y el riesgo que eso implicaba. Un experimento casi naturalista por hacer una película que narre la vida tal cual es.
Plan B: Birdman, por toda su puesta en escena experimental.
TubazoGrand Hotel Budapest, porque llevan rato en deuda con Anderson.
Mejor Director: Iñarritu, Birdman es un ejercicio de dirección impecable, sólo comparable con el trabajo de Quaron en Gravity.
Plan B: Richard Linklater con Boyhood. 
Tubazo: Wes Anderson con Grand Hotel Budapest.
-Mejor Actor: Eddie Redmayne por Teoría del todo, él hace la película. No veía una transformación tan buena desde Ray.
Plan B: Michael Keaton con Birdman, más por un tema de nostalgia que otra cosa.
Tubazo: Steve Carrel por Foxcatcher. Su transformación sólo podría compararse con la de Eddie Redmayne, es casi irreconocible y tiene un registro dramático completamente nuevo.
-Mejor Actriz: Julianne Moore por Still Alice, desde hace rato le deben un Oscar y en esta película se luce como nunca.
Plan B: Reese Witherspoon, aunque ya tiene uno por Walk The Line.
Tubazo: Marion Cotillard, aunque también está repetida (y su cumbre fue el papel de Edith Piaf)
-Mejor Actor de reparto: J.K. Simmons por Whiplash, la mejor actuación de su carrera, tan buena que opaca al protagonista del film.
Plan B: Robert Duvall, por su excelente papel en The Judge y por su avanzada edad.
Tubazo: Mark Ruffalo porque desde hace rato viene partiéndola y ha sido ignorado por la Academia.
-Mejor Actriz de reparto: Patricia Arquette por Boyhood, su personaje lleva el mayor registro dramático -y transformaciones- en la película.
Plan B: Laura Dern que tenía rato sin sonar.
-Mejor Película Extranjera: entre Leviatán o Ida, aunque Relatos salvajes, es mi favorita sentimental -una de las grandes comedias contemporáneas de Latinoamérica.
-Mejor Guion Original: Nightcrawler, la gran ignorada en esta edición y que debería estar compitiendo en varias categorías.
Plan B: Grand Hotel Budapest, porque se lo deben a Wes Anderson desde hace rato.
Tubazo: Birdman, aunque es lo único que no termina de convencer del experimento de Iñarritu.
-Mejor Guion Adaptado: The Imitation Game, que gracias a la estructura de su guión pasa volando y cautiva desde la primera escena, además debe ganar alguna de sus múltiples nominaciones.
Plan B: Whiplash, sería hermoso, como un gran boost al cine indie
-Mejor Película Animada: Cómo entrenar a tu dragón 2 por su alucinante despliegue técnico y un guión que recuerda al Disney valiente de antaño. Aunque El cuento de la princesa Kaguya le ronca.
– Mejor dirección de arte: Grand Hotel Budapest ya desde hace rato hay que premiar la estética única de las películas de Wes Anderson.
Plan B: Into The Woods.
– Mejor dirección de fotografía:  Birdman, por su puesta en escena (a él se debe gran parte del éxito del experimento de Cuarón), aunque el Chivo ya ganó el año pasado con Gravity.
Plan B: Mi favorita sentimental es Invencible, Roger Deakins lleva 12 nominaciones al Oscar completamente ignorado.
– Mejor montaje: Whiplash, su montaje le da un feeling enorme, a pesar de ser una película pequeña. Por no hablar de su fusión perfecta con la música.
Plan B: The Imitation Game: aunque ya William Goldenberg ganó con Argo, hace que la película pase volando.
– Mejor banda sonora: Interestelar, por fin Hans Zimmer hace algo diferente desde Inception.
Plan B: Alexandre Desplat, desde hace rato se lo deben, ha tenido 7 nominaciones y su música eleva muchísimo The Imitation Game.

Espejos: los reflejos de una caída al abismo

Dentro de la narrativa cinematográfica, uno de los tipos de historias más complicados de producir y escribir son los multiplots. Películas como Amores perros, Realmente amor o Almas conectadas, en las que saltamos de una línea dramática a otra, con diferentes personajes y variaciones de un mismo tema. Un tipo de narración que es poco común en el cine mundial y que en nuestro país también resulta una rareza. Siguiendo la línea de 13 segundos y Pipí mil, Pupú dos lucas, llega un nuevo multiplot a nuestra cartelera: Espejos. La ópera prima de Cesar Manzano y que sobresale con creces entre sus homólogas nacionales, perfilándose como una de las mejores películas del año. A través de sus 6 historias, Espejos toca temas tan universales como la traición, las pasiones, la ambición, la justicia y los excesos, todo de manera visceral y brutalmente honesta. Por supuesto, como cualquier otro multiplot, hay momentos mejores desarrollados que otros, pero en esta ocasión el conjunto posee cohesión en su calidad narrativa y visual, haciendo que las historias flojas fluyan sin problema y que las fuertes sobresalgan, dando un saldo positivo al final de la proyección del largometraje.

Espejos 1

Entrelazadas entre sí, Espejos cuenta la vida de varios personajes que son arrojados al abismo de sus vidas personales a través de una serie de conflictos bastante fuertes. La primera historia que conocemos es la de Virginia (Clarissa Sanchez), una mujer casada -y un poco mojigata-, que se siente alejada de su marido. Gracias a esto, comienza una relación con su ginecólogo Carlos (Carlos Camacho), un tipo exitoso, pero adicto a las apuestas. En paralelo, conocemos al esposo de Virginia, Octavio (Luis Fernandez), un publicista bisexual que engaña a su esposa con un modelo. Por otro lado, tenemos 3 historias con un corte un poco diferente. La primera es la de Arianna (Claudia La Gatta), una ex-miss y actriz que lleva una vida de excesos de todo tipo -drogas, alcohol, sexo- y que gracias a esto pone en peligro su carrera. En la otra antípoda, tenemos a su hermana Esther (Isabella Santodomingo), una mujer honesta y entregada a la política que desea cambiar el país (una historia donde aparece de nuevo el fantasma de Renny Ottolina). Su contraparte es Fernando (César Manzano), un empresario corrupto y sin escrúpulos que cree en la supervivencia del más fuerte hasta que termina cosechando lo que ha sembrado. Las 6 historias se entrelazan, como cualquier otro multiplot, llevando a sus personajes a chocar entre ellos y así descubrir, como si del reflejo de un espejo se tratara, sus verdaderas intenciones.

espejos2

El único problema de raíz que posee Espejos es la división que existe entre las historias que cuenta. Más allá de tener relatos más interesantes -o mejor desarrollados- que otros, su debilidad tienen que ver con el tema. Básicamente, podríamos dividir el largometraje en las historias de tipo personal y las de tipo social. En el primer renglón incluimos las 2 mejores del conjunto: la de Virginia y Octavio. Quedando floja la del médico ludópata. En el otro renglón, la social, tenemos la de Arianna y la de Fernando como las más fuertes, mientras que la de Esther termina siendo la menos consistente. A pesar de esto, la película tiene momentos muy rudos, diálogos épicos, actuaciones memorables (incluyendo la de su Director-Guionista) y, sobre todas las cosas, algo que le hace falta a nuestro cine: universalidad. Espejos es una película que bien podría desarrollarse en cualquier lugar del mundo, pero que igual tiene nuestro sabor, expresiones y parte de nuestra idiosincracia como venezolanos. Por su rudeza sólo podríamos compararla con Piedra, papel o tijera de Hernán Jabes o Brecha en el silencio de los hermanos Rodríguez, películas muy bien hechas, pero terriblemente duras e incómodas que nos dejan movidos al salir de la sala. César Manzano entra por la puerta grande con su debut como Director y se transforma en un buen referente del cine que debemos seguir produciendo y viendo en la gran pantalla.

Lo mejor: todas las actuaciones, de los mejores cast que he visto en el cine venezolano contemporáneo. La fotografía, la música y la edición le suman mucho veneno a la historia. Sus escenas rudas y sin anestesia. La historia de Virginia, Octavio y Fernando se roban el show.

Lo malo: La historia de Esther, Carlos y Arianna quedaron flojas en comparación a las demás (y eso que tenían mucho potencial). Algunos diálogos son demasiado expositivos y chocan con los momentos más sutiles dentro de la historia. Su resolución y epílogo le restan fuerza.

Espejos poster

Enamorado de la vida

Saliendo un poco de la crítica, quisiera compartir un trabajo del que me siento especialmente orgulloso. Les dejo esta pieza que rodamos en Tramoyero Films (@tramoyerofilms) junto con la gente de Leo Burnett Venezuela (@LeoBccs) para ONTV (@ONTV_VE). Es para una buena causa y la idea es darle publicidad. La dirección y edición son de este servidor =)

Arbitrage: Crímenes y pecados del mundo moderno

El thriller político es un género poco habitual en la cartelera. Puede llegar a ser muy denso y exigir del público ciertos conocimientos en materia política y económica para poder ser entendido del todo. Por si fuera poco, casi siempre se mueve por las complejas lindes del maniqueísmo: los malos son atrapados, los buenos ganan y, por supuesto, los gobiernos y la corrupción pueden arreglarse. Arbitrage es de las pocas películas que se salvan a la regla y nos da en la cara con la cruda realidad que todos intuimos pero preferimos obviar: al final, el poder y el dinero (sea encarnado por un gobierno o por una empresa) siempre terminan ganando la partida. Reflexión desoladora, nada agradable, pero espejo acertado en estos tiempos de crisis por doquier.

La historia narra la vida de Robert Miller (Richard Gere), una suerte de gurú de los negocios que, a simple vista, tiene una vida perfecta: excelente posición social y económica, una familia hermosa, hasta una amante francesa y artista. Lentamente, mientras la trama avanza, comenzamos a descubrir la cara oculta de Miller: está en bancarrota, su empresa ha maquillado números y hecho varias cosas ilegales para mantenerse a flote. Los negocios no marchan bien, aunque Miller proyecta una imagen envidiable. Por supuesto, el status quo se rompe tarde o temprano y esto ocurre cuando su amante muere en un accidente de tránsito con Miller al volante. Como el protagonista intenta cerrar una transacción multimillonaria que resolverá todos sus problemas, decide huir de la escena del crimen para evitar cualquier vínculo o escándalo que pueda afectar su imagen. A partir de este momento, comienza una verdadera montaña rusa de emociones donde cada paso que da Miller podría destruir por siempre su vida, su empresa y toda su familia.

Arbitrage son de esas películas al estilo Michael Clayton, Wall Street o Lord of War; films a los que nos acercamos por casualidad, que son difíciles de recomendar (pues cuando contamos la premisa que los mueven suenan como películas aburridas), pero que al darles una oportunidad nos enganchan de una manera genial. A pesar de ser su opera prima, Nicholas Jarecki (su director y guionista), maneja el suspenso con maestría y la actuación de Richard Gere eleva el film muchísimo. Tiene pocas secuencias de acción física y toda la tensión se maneja a través de diálogos, subtramas y la eterna espera por la resolución de conflictos que no dependen en absoluto del personaje principal, artificio que aumenta la tensión al máximo pues Miller pende de una cuerda floja.

Lo mejor: Richard Gere, literalmente, se come la película. Ver a Tim Roth en papel de detective malo al mejor estilo Lie to me. Como explicar un tema tan complicado (empresas, juicios, fraude) de una manera tan sencilla y manejando el suspenso con pulso firme. El final es sencillamente demoledor.

Lo malo: Comienza muy lento, pero cuando arranca (más o menos por la media hora) no te suelta. Por el tema, muy probablemente pase por debajo de la mesa en la cartelera actual. El personaje de la hija de Miller (Brit Marling) pudo haber sido explotado mucho más en la historia.

Veredicto: Arbitrage es una grata sorpresa en la cartelera, saturados de películas de acción o comedias tontas, un thriller político son de las historias poco comunes que se agradecen. Sirve como espejo de la dura realidad de muchos países (incluyendo el nuestro) sin llegar a ser un film panfletario. Si Lord of War es un 5/5 en la escala de thriller políticos, Arbitrage tiene un bien logrado 4/5.

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Trailer subtitulado -> http://www.youtube.com/watch?v=lJ2O-def-Z8

(Crítica publicada originalmente en http://www.oidossucios.com)

 

Star Trek Into Darkness: J. J. Abrams vuelve a subir la barra

Hacer la segunda parte de una película que fue un éxito es difícil, sobre todo si ambos largometrajes pertenecen a una serie de culto que es una referencia mundial. J.J. Abrams vuelve a tomar las riendas del complicado universo de Star Trek trayéndonos una nueva entrega que supera a su predecesora (labor que parecía casi imposible). Por si fuera poco, toma el riesgo de utilizar el argumento de una historia mítica dentro de la saga, abordándolo desde otra perspectiva y cambiando con éxito el rumbo prestablecido de la historia. Altas dosis se acción, mucha comedia inteligente y varios picos dramáticos que sorprenderán a la audiencia junto con una puesta en escena impecable es el sello de este nuevo capítulo de Star Trek que de seguro le traerá a la franquicia muchísimos más fans.

La historia comienza tiempo después de la primera película, con el Capitán Kirk (Chris Pine) a cargo del Enterprise y las típicas peleas con Spock (Zachary Quinto) por su lógica enfermiza y su obsesión por siempre cumplir las reglas. Como ya es costumbre, la actitud arriesgada e impertinente de Kirk lo mete en serios problemas junto con su tripulación y la Federación termina reprendiéndolo. Lastimosamente, antes de poder ser castigado, Kirk recibe una terrible sorpresa cuando un terrorista llamado Jhon Harrison (Benedict Cumberbatch) ataca directamente al alto mando de la Federación desatando el caos. Por esta razón Marcus (Peter Weller), uno de los jefes de la Federación, embarca a la tripulación de Kirk en una peligrosa misión para que acaben con el terrorista. De esta forma, el equipo del Enterprise y su capitán tienen la oportunidad de redimirse frente a la Federación, vengar a los caídos y evitar una posible guerra con los Klingon (porque Harrison se esconde en su territorio y, aparentemente, es lo que quiere desatar).

Si la primera película de Star Trek iba acerca de la creación del mito del Enteprise, Stark Trek Into Darkness crea un contexto nuevo, profundiza más en los personajes y expande la mitología de este universo de ciencia ficción. Gran parte del éxito recae sobre el don innato de J. J. Abrams para retratar de manera consistente y sencilla universos narrativos sumamente complejos. Por si fuera poco, todos los personajes además de estar bien construidos, tienen protagonismo en la historia haciendo que el cast funcione como un engranaje perfecto donde sentimos empatía por cada miembro de la tripulación. El guión cuida cada detalle para hacer homenaje a la serie original, pero distanciándose de la misma para crear su propio mundo, utilizando argumentos clásicos pero actualizándolos y así sorprender a fans de la serie y al nuevo público. Si J.J. Abrams mantiene la barra tan arriba, muy probablemente esta nueva saga de Star Trek termine transformándose en la Star Wars de esta generación (salvando las distancias entre ambos universos, claro está).

Lo mejor: La gran vuelta de tuerca que tiene la historia. Benedict Cumberbatch es uno de los mejores antagonistas de la franquicia. Los diálogos de Spock. La comedia física cortesía de Simon Pegg. Las secuencias de acción son alucinantes. El soundtrack.

Lo malo: Si no eres fanático de Star Trek pierdes gran parte de las referencias que la hacen una película épica. Tienes que haber visto la uno para disfrutarla por completo. Si leíste alguna crítica o IMDB te puedes spoilear la gran sorpresa que trae el film.

Veredicto: J.J. Abrams hizo un trabajo magistral con el reboot de Star Trek en el 2009. Hoy, con Stark Trek Into Darkness, sube la calidad elevándola al Olimpo de la ciencia ficción y de lo mejor del 2013. Si la primera parte es un 4.5/5, su secuela ganó 5/5.

Trailer subtitulado -> https://www.youtube.com/watch?v=j0FRLh2XlQI

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(Crítica publicada originalmente en http://www.oidossucios.com)

We Need to Talk About Kevin: el claro espejo de la perversidad 

Son pocas las películas que exploran la perversidad dentro del alma humana. Las que se atreven tienden a hundirse en explicaciones psicológicas o crear cierta justificación dramática para el monstruo que dibujan. Problemas con la familia o la sociedad, una patología no detectada; muchas son las excusas, como si fuese necesario conseguir una explicación lógica a aquello que tanto nos perturba como lo es la maldad. We Need to Talk About Kevin entra en la selecta élite de historias donde se explora la oscuridad humana, sin medias tintas o explicaciones, un viaje al lado inquietante del alma por el simple hecho de observar al monstruo directamente a los ojos… un permiso para dejarnos seducir por el Demonio de la perversidad (valga el cuento de Edgar Allan Poe como ejemplo).

La historia es una especie de rompecabezas que todo el tiempo va hacia adelante y atrás. En el presente conocemos a Eva (Wilda Swinton), una mujer que habita en una casa que se cae a pedazos y que es odiada por el pueblo en el que vive. En paralelo, comenzamos a ver retazos de su vida, su romance con su esposo Franklin (John C. Reilly) y, sobre todas las cosas, la inquietante infancia y adolescencia de Kevin (Jasper Newell y Ezra Miller, respectivamente). De esta forma, la película va de un presente gris con una Eva desolada, a un pasado muy luminoso, pero perturbador por la presencia de Kevin. Desde el nacimiento de su hijo, Eva trata de ganarse su amor, pero este sólo la maltrata (desde cosas pequeñas como hacerla perder el control con su llanto y ser un ángel con su papá, hasta torturarla psicológicamente con cada comentario o mirada que hace). Lo peor es que Eva es la única víctima de la maldad de Kevin, hasta que este llega a la adolescencia y comienza a explorar su perversidad en otras persona, saliéndose de control y causando un mal muchísimo mayor destrozando la vida de su madre (y de su pueblo) para siempre.

We Need to Talk About Kevin fácilmente se hubiese transformado en el retrato maniqueo de un asesino más con tintes de “niño poseído” de no ser por la sutileza en la narración y puesta en escena de su realizadora Lynne Ramsay. Su decisión es inteligente: todo lo que conocemos de Kevin lo hacemos a través del ojo de su madre. De manera ambigua, a hurtadillas, compartiendo con ella el misterio de la personalidad de su hijo. Es una película muy sencilla, pocos diálogos, actores y locaciones. A pesar de esto, tiene una atmósfera única que envuelve desde el primer plano y que transmite la incomodidad de su protagonista. Un film lleno de silencios, de espacios omitidos y de  violencia que no vemos (pero conocemos), truco patentado por Michael Haneke demostrando que el peor tipo de horror es aquel que dejamos en manos de la imaginación del público.

Lo mejor: Cualquier niño que haya encarnado el anticristo se ve inofensivo al lado de Kevin. La dirección de arte y fotografía: la película te causa fobia al color rojo. La forma genial de omitir la violencia y por eso hacerla peor. Las actuaciones son dignas de Oscar, Ezra Miller dará mucho de qué hablar en un futuro no muy lejano.

Lo malo: La gente al verla en cartelera la confundirá con otra historia al mejor estilo Anticristo. Puede que muchos no puedan lidiar con los vacíos dentro de la historia, lo mismo que con su final ambiguo. Al igual que El bebe de Rosemary, no es apta para embarazadas.

Veredicto: We Need to Talk About Kevin camina con éxito por la delgada cornisa de la maldad, tiene una personalidad única y trabaja el suspenso de forma magistral. Aunque desde los primeros minutos sabemos qué sucederá, la perversidad de la historia nos seduce hasta el último momento. De lo mejor de lo que va en el año, un merecido 5/5.

Trailer subtitulado -> https://www.youtube.com/watch?v=bZ2ftW4NiH8

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(Crítica publicada originalmente en: http://www.oidossucios.com)

Rush pasión y gloria: cuando la realidad parece ficción

La historia del cine está llena de películas biográficas. Las que no se quedan en la primera capa narrativa (hacer que el espectador conozca a alguna personalidad) son las que resultan más sustanciosas a nivel cinematográfico. En teoría, un biopic debería dibujar un arco dramático narrativamente hablando interesante dentro de la vida de su protagonista. Más allá de apegarse a los detalles reales, un buen film biográfico retrata un pedazo de la existencia de una persona y consigue en esa porción algo del significado que muchas veces la vida real no tiene. Ejemplos contemporáneos sobran: El luchador, Red social, Ray, La caída, por nombrar algunos. Rush pasión y gloria llega para sumarse a estos clásicos contemporáneos del biopic, al representar el ascenso de dos corredores de Formula 1 y la rivalidad entre ambos durante un tiempo corto de sus vidas.

Rush pasión y gloria cuenta el inicio en el mundo de las carreras de dos leyendas: James Hunt (Chris Hemsworth) y Niki Lauda (Daniel Bruhl). Primero conocemos la vida de Hunt, un piloto innato, impulsivo, irresponsable y que lleva una vida plagada de excesos: alcohol, mujeres, fama y muy poca disciplina. Por otro lado está Lauda, un chico de buena familia que fue técnicamente desterrado al decidir ser un corredor. Contrario a Hunt, Lauda es alguien muy metódico, serio, organizado y su fortaleza reside en un conocimiento abrumador de la mecánica de los autos. Ambos se enfrentarán por primera vez en un circuito pequeño y después de una disputa serán rivales durante varios años hasta llegar a la Formula 1 desde diferentes caminos. El meollo de la historia se centra en los años 70 y en el campeonato de Formula 1 del año 76, en donde ambos personajes lo darán todo por superar al otro. Una rivalidad que los motivará a llevar su carrera y su vida al límite sólo para superar a su contrincante.

Rush pasión y gloria es la última joya de uno de los grandes realizadores del cine contemporáneo comercial Ron Howard (Una mente brillante, Ángeles y demonios, Cinderella Man), quien posee en su filmografía como Director/Productor unos cuantos biopic de éxito. A esto se suma uno de los guionistas destacados del género Peter Morgan (El último rey de Escocia, Frost/Nixon, La reina) dando como resultado una suerte de dream team para llevar la historia al cine. El éxito del film reside en lograr el equilibrio total a la hora de retratar a Hunt y a Lauda, haciendo que al espectador le cueste tomar partido. Ambos tienen méritos en lo que hacen, tienen su forma de lograr lo que desean, cometen errores y son talentosos. Dicha imparcialidad al retratarlos eleva la historia y le suma mucha complejidad. Es un drama con todas las de la ley: no hay buenos ni malos, solo situaciones complicadas. Howard consigue la medida perfecta entre escenas dramáticas y secuencias de acción en la pista, creando como resultado una suerte de yo-yo narrativo que cautiva al espectador. Sin duda alguna, de lo mejor de la filmografía de Howard.

Lo mejor: La actuación y la química entre Chris Hemsworth y Daniel Bruhl, ambos se ganan rápidamente la empatía del público. El look retro de la película. La edición agresiva sumada a planos alucinantes de las carreras. El trabajo de sonido es brutal.

Lo malo: Tarda un poco en arrancar. Ver un poco más de Olivia Wilde en pantalla nos hubiese hecho felices a todos. El epílogo de la película, aunque es muy ilustrativo, termina siendo un bajón a nivel narrativo.

Veredicto: Rush pasión y gloria es de las mejores películas biográficas de estos años. Tiene grandes dosis de drama y de suspenso, de estos films que lentamente te ponen al borde del asiento sin que te des cuenta. Ron Howard hizo bien la tarea. Le doy 4.5/5.

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Trailer subtitulado -> https://www.youtube.com/watch?v=3kbcFSVlRhg

(Crítica publicada originalmente en http://www.oidossucios.com)

The Master: cuando se intenta arreglar lo irreparable

The Master, al igual que toda la obra de Paul Thomas Anderson, es un film extraño. Desde su ritmo irregular (lento, pero tenso) hasta su música (tan perturbadora como sus actuaciones) es de esas historias incómodas que nos enganchan y que al terminar nos dejan con sentimientos encontrados. Es de esas películas que no tienen un arco dramático muy marcado, pero sí muchas escenas largas e intensas. Desde que comienza estás en suspenso por no saber hacia dónde va y ni hablar de intentar vislumbrar su final. The Master está llena de omisiones, espacios muertos y subtextos que el espectador debe encajar para poder guiarse en el laberinto oscuro y denso que plantea.

La historia se desarrolla en Estados Unidos, en una sociedad post Segunda Guerra Mundial que intenta volver a la normalidad. El protagonista, Freddie Quell (Joaquin Phoenix), es un veterano en el área naval que regresa a la ciudad con varios desordenes de conducta relacionados con el alcohol y el sexo (patologías que, de seguro, afloraron por el stress en el campo de batalla). El Estado se encarga de conseguirle varios trabajos (como fotógrafo, agricultor, entre otros), pero Freddie no termina de encajar en la sociedad, metiéndose en problemas por sus excesos con el alcohol. Un día, escapando de una turba que desea golpearlo, entra de polizonte en un barco lujoso donde conoce por accidente a Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman) un poderoso líder de una religión quien atraviesa una crisis espiritual mientras trabaja en su nuevo libro. Lancaster y su esposa, Peggy Dodd (Amy Adams), adoptan al trastornado Freddie como parte de su congregación e intentan curar sus males psíquicos y espirituales cambiando su conducta.

Paul Thomas Anderson siempre ha sido un director y guionista consistente, desde Boogie Nights (1997) hasta There Will be Blood (2007) -por hablar de sus cumbres- cuenta historias que hablan de personajes que pasan por crisis existenciales relacionados a la pérdida de la estabilidad en sus entornos (sociales o personales), temas difíciles de retratar por su densidad psicológica. Sus películas siempre superan las 2 horas de duración, pero pocas veces se vuelven tediosas, es de los pocos directores contemporáneos que saben mantener el ritmo de sus piezas y que utilizan el espacio como elemento narrativo. Sea a través de la luz o los espacios enormes, Anderson exprime la expresividad de cada plano hasta el último fotograma, haciendo que sus films tengan un mood particular, una impronta que los hace desoladores. Al igual que Magnolia (1999), The Master plantea más preguntas que respuestas con su resolución, no es de esa clase de películas que busca dejar una moraleja con su final, desea incomodar más que explicar y es allí, en su ambigüedad, donde reside toda su fortaleza.

A favor: La actuación de Joaquin Phoenix, Joaquin Phoenixy Amy Adams, merecidas sus nominaciones al Oscar. La Dirección y la Fotografía, cada plano es para enmarcar en la sala de tu casa. La música rara que aumenta la atmósfera creepy de la película. Hablar de la cienciología de forma indirecta, sin caer en el panfleto.

En contra: Por momentos es muy densa, no posee el ritmo agresivo de otras películas de Paul Thomas Anderson. Es de ese tipo de films donde la actuación lo es todo y la historia queda en un segundo plano: equilibrio delicado que Anderson había mantenido en sus otras obras y que acá rompe.

Veredicto: The Master es una película para gente que le gusta el cine independiente, europeo u otro tipo de propuestas narrativas atípicas. No es la cumbre de Paul Thomas Anderson, tampoco es su peor película. Si There Will Be Blood y Boogie Nights tienes 5/5 en la escala de Anderson, The Master tiene un merecido 4/5.

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https://www.youtube.com/watch?v=4Ox2-0A1OIQ -> Trailer subtitulado

(Crítica originalmente publicada en http://www.oidossucios.com)